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Proyecto del “hermanón” cuestionado

Posted: jueves 24 de junio de 2010 by Rubén D. in
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Mientras redactaba noticias de canal N (3:00-5:00pm) hubo una que me llamó mucho la atención por la profesión que estudio, se trataba de la llamada “ley Belmont” cuya principal tarea es sancionar con prisión efectiva de 6 años al director, editor o responsable de un medio de comunicación que publique contenidos obscenos o pornográficos. ¿Quiénes se beneficiarían y hasta qué punto es favorable su aprobación? ¿Quién determina con exactitud el grado de obscenidad? ¿Atenta contra la libertad de expresión?

Las reacciones no se hicieron esperar pues el presidente del Instituto Prensa y Sociedad, el Consejo de la Prensa Peruana y el presidente Alan García cuestionan este proyecto de ley planteada por el legislador Ricardo Belmont y aprobada por la Comisión de Justicia del Congreso.

Para ambas instituciones este proyecto va en contra de estándares de la libertad de expresión contemplados por la Corte Internacional de DDHH así como de los derechos fundamentales pues establece mecanismos legales a la censura y contrarios al derecho constitucional. Además según el artículo 183 del Código Penal la pornografía y obscenidad solo pueden estar prohibidas en la medida que sean entregadas a menores de edad.

Asimismo, en este proyecto se redunda en la legislación en protección al menor ya existente, parafraseando a García. Por si fuera poco, se hace mención a dos puntos como la obscenidad y pornografía que están dentro del terreno de la subjetividad e interpretación.

Entonces, la llamada “ley Belmont” pretende beneficiar a los menores de edad quienes están expuestos a todo tipo de contenidos sin un mayor control que la de sus padres, lástima que el congresista Ricardo Belmont no supo manejar el tema y solo reflejó un completo desconocimiento en cuanto a leyes ya existentes de protección al menor.

El grado de obscenidad abarca un ámbito relativo pues nadie puede determinar con certeza que tipo de actos son calificados como impúdicos lo que conlleva a una gran confusión.

Si realmente se quiere mejorar los contenidos poco educativos, nada culturales e irrelevantes que se transmiten en la radio, televisión y periódicos se debe partir por imitar la Ley de Radiodifusión de Argentina de 2009 que busca asegurar la diversidad y pluralidad en los medios. No existentes en nuestro país debido a la concentración de poder.

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